Más de ElNorte
Indaga Federación a Fiscal de Guanajuato
Afirman que EU ofrecerá vacunas a migrantes en frontera
Buscan, otra vez, desafuero de Huerta y Toledo
Estoy muy orgullosa de mí.- Biles
Reportan 18,911 casos más en México
Roban relojes a clientes de cafetería en San Pedro
Anuncian orden para vacunación en Monterrey
Asaltan al futbolista Erick Gutiérrez en CDMX
Muere Diputada del PT por Covid
Los casos de acoso del Gobernador de Nueva York
Sube a 79% ocupación hospitalaria
Benchmark / Coma, o no coma
¿Quieres recibir en tu correo electrónico un resumen noticioso de la sección Vida?
Solo por hoy
Por los siguientes 3 días
Durante una semana

El laberinto de Paz: palabras al aire


Daniel de la Fuente
Tres conversaciones, 20 momentos

1
- ¿Cómo fue acogido el libro al ser publicado?
"Más bien de un modo negativo. Mucha gente se indignó; se pensó que era un libro en contra de México. Un poeta me dijo algo bastante divertido: que yo había escrito una elegante mentada de madre contra los mexicanos".

Vuelta a El laberinto de la soledad, con Claude Fell, 1979


2
Inminente la aparición de sus obras completas en el Fondo de Cultura Económica y a medio camino entre los setenta y nueve y los ochenta años (los cumplirá en marzo), me acerqué a Octavio Paz. Director de Vuelta, le sugerí una vuelta a su vida. Antes de separarnos cruzamos unas frases a propósito de su departamento de tanto tiempo en Guadalquivir y Paseo de la Reforma, y ya en la puerta me dijo oDe aquí al panteón de Dolores.
Habíamos hablado de la sucesión presidencial y las versiones que crecen, pero no se multiplican, acerca del último capítulo del enigma. Parece que Salinas optará entre su hijo, Colosio, y su hermano, Camacho, y cualquiera que sea su decisión alterará sin remedio relaciones entrañables. Será el principio de otra vida para el presidente, a la que agregará una más al desprenderse de la banda con el águila y la serpiente bordados en oro. Tendrá entonces 46 años.
Su edad y la del poeta, que casi la dobla, me llamaron la atención:
" ¿Conservan las pasiones de la vejez el ardor de la juventud? "indagué.
" Las pasiones de la vejez son terribles, más fuertes que las de la juventud "respondió Paz.
" No dejan de sorprenderme las paradojas de la vida como si fueran una sola y enorme contradicción. Los adolescentes, eternamente perplejos, se suicidan con una frecuencia desconocida en los viejos. Transitan por la duda y no la resisten "dije.
" Yo me detenía en la vía del tren a Mixcoac, sensible a la tentación "citó Octavio.
En la adolescencia conoció también la moda de la marihuana, sin dato que hoy valga. Íntimo entre los libros de su biblioteca recordó un poema fechado en Nápoles tres años después de la Segunda Guerra, dolido por la destrucción de las grandes ciudades de Europa. Se preguntó entonces si "todo ha de parar en un chapoteo de aguas muertas" y escribió:
Cae la noche sobre Teotihuacán.
En lo alto de la pirámide los muchachos fuman marihuana,
suenan guitarras roncas.
¿Qué yerba, qué agua de vida ha de darnos la vida,
dónde desenterrar la palabra,
la proporción que rige al himno y al discurso,
al baile, a la ciudad y a la balanza?
El canto mexicano estalla en un carajo,
estrella de colores que se apaga,
piedra que nos cierra las puertas del contacto.
Sabe la tierra a tierra envejecida.
Leyó Octavio las preguntas que me había pedido días antes. Sobre el teatro "uno de los temas" comentó que nada importante tendría que decir. "A Villaurrutia nada le debo; a Usigli, sí. Bueno, déjame ver".
La pregunta diecisiete "¿Qué dolor cargas, Octavio?" lo precipitó en el misterio de su propia vida. "Son tantos", dijo.

Octavio Paz: Una vuelta a su vida, con Julio Scherer, 1993

3
- ¿Cuál ha sido el leit motiv de su poética?
"No lo sé. Sin embargo, pensándolo bien, creo que hay un tema al que vuelvo siempre: el de la mujer. El erotismo pero también y sobre todo el amor. Esa la forma más radical y extrema de lo que, probablemente, ha sido una de mis obsesiones: el otro y lo otro, aquello que está más allá de mí y aquello que es el reverso, la otra vertiente de lo que soy. Claro, las mujeres son el reverso, la otra cara de lo que somos los hombres. En la mujer veo simultáneamente la extrañeza y la semejanza del universo. Es la criatura única y es la manifestación de la analogía universal... Mujeres y erotismo significan también temporalidad. Éste es otro de los temas que recorren mi poesía: ¿el tiempo pasa o el tiempo es una transparencia inmóvil y lo que vemos pasar son las imágenes del tiempo? Quizá el tiempo es un presente inacabable, quieto y que nosotros no vemos; lo que vemos son las presencias en las que el tiempo se manifiesta".

Escribir y decir. Conversación en la Universidad, 1979


4
- ¿Cuál es el fin de Octavio Paz al escribir? ¿Tratar de cambiar al mundo?
"¡Qué vanidad y qué ingenuidad tratar de cambiar al mundo con un poema o una novela! Lo que yo puedo hacer como escritor es iluminar un poco esta o aquella región de la realidad".

Escribir y decir. Conversación en la Universidad, 1979


5
- ¿Puede usted hablar de la otredad?
"Cada minuto somos otro. El que está hablando ahora de la otredad no es el mismo que habló hace un segundo. ¿Y qué es la otredad? Somos tiempo y, por serlo, nunca acabamos de ser; siempre estamos a punto de ser. A punto de ser: ¿qué? No lo sabemos. Entre la pregunta y la respuesta brota ese algo que nos cambia y que convierte al hombre en una criatura imprevisible".

Escribir y decir. Conversación en la Universidad, 1979


6
"Al terminar la primera versión de Libertad bajo palabra no sabía qué hacer. Era una ruptura no sólo con mi poesía anterior sino con la poesía que en ese momento se escribía en México. Ruptura en dos sentidos: por la introducción del coloquialismo -algo que no estaba en la poesía de mis contemporáneos o de gente más joven que yo, como Chumacero- y, por otro lado, por el alejamiento del tema social a la manera de la poesía engagée, como la practicaban Neruda o los poetas españoles de aquellos años. También aparecían, más débilmente, ciertos temas afines a los que llamaríamos la tradición surrealista, como en el poema final, Himno entre ruinas...
"Le escribí a Alfonso Reyes, sin muchas esperanzas, enviándole el manuscrito. Me respondió inmediatamente con una carta muy generosa y entusiasta: como el Fondo de Cultura en aquella época no quería publicar libros de poetas mexicanos, me dijo que el libro aparecería en la colección Tezontle del mismo Fondo pero que El Colegio de México pagó la edición de Libertad bajo palabra. El libro se vendió y tuvo cierto éxito. Reyes me pidió que enviase otro libro pronto y se lo envié, unos meses después: ¿Águila o sol?

Genealogía de un libro: Libertad bajo palabra, con Anthony Stanton, 1988

Octavio Paz


7
- ¿Se puede decir que El cántaro roto es un poema "visionario", en el sentido de que propone una visión utópica frente a una realidad hostil?
"Déjeme contarle la historia de ese poema. Llegué a México en 1953, después de diez años de ausencia, y en 1955 tuve que ir a San Luis Potosí y a Monterrey porque me habían invitado a dar unas conferencias. Hice el viaje en tren y atravesé los desiertos cerca de San Luis. Ese paisaje desolado me produjo tristeza y desesperación. Cuando publiqué el poema, en el primer número de la Revista Mexicana de Literatura, de Carlos Fuentes y Emmanuel Carballo, se provocó un pequeño escándalo porque la prensa conservadora me acusó de haber escrito un poema comunista. Hubo muchas y encendidas polémicas".

Genealogía de un libro: Libertad bajo palabra, con Anthony Stanton, 1988


8
- ¿Podríamos concluir diciendo que Libertad bajo palabra es la biografía de un espíritu poético?
"Tal vez... La biografía no de un hombre sino de una persona o figura: la del poeta. ¿O debo decir: la de un poeta?".

Genealogía de un libro: Libertad bajo palabra, con Anthony Stanton, 1988


9
- ¿Podemos empezar?
"Sí, aunque te confieso que, apenas se enciende la grabadora, siento miedo".
- ¿Por qué?
"La conversación es un género volátil. Las palabras son aire y se las lleva el aire. Al caer en la cinta magnética, les cortamos las alas. Se vuelven irrevocables. Me dirás que, hablada o escrita, la palabra siempre es irrevocable. No es cierto. Para que la palabra hablada sea irrevocable, debemos empeñarla. O sea: atarla, detenerla. En cambio, la palabra escrita está destinada a permanecer, aunque su duración sea mínima, como la de los periódicos".

Poesía, pintura, música, etcétera, con Manuel Ulacia, 1989


10
"No niego que todas las obras literarias son productos o expresiones históricas. Pero son algo más y, sobre todo, son algo distinto. Por otra parte, ¿quién sabe lo que es realmente la historia? Todo esto quiere decir que hay una frase en la que podríamos reconocernos todos los que hacemos Vuelta: fidelidad a la literatura. A condición, naturalmente, de que la palabra fidelidad aluda también a ese 'horror de la literatura' que sienten aquellos que de veras la aman. Agregaré -sólo que esto ya es más personal- que mi idea de la literatura puede resumirse en dos líneas que, hace años, escribí a propósito de un poeta que admiro:

Con letra clara el poeta escribe
sus verdades obscuras.

Historia y prehistoria de Vuelta, con Revista Razones, 1985.


11
- ¿Y El laberinto de la soledad no posee también una dimensión autobiográfica?
"Otra vez: sí y no. Escribí El laberinto de la soledad en París, en unos meses. La idea me vino en los Estados Unidos, cuando me di cuenta de la situación de los mexicanos que vivían en Los Ángeles, los pachucos o, como se les llama ahora, chicanos. Fueron para mí un espejo, la dimensión autobiográfica que tú quieres detectar. Esto, por una parte. Por otra, la relación entre ustedes y nosotros. Si hay dos países en el mundo que sean diferentes, esos países son México y los Estados Unidos. Sin embargo, estamos condenados a vivir juntos y debemos tratar de entendernos. Así podremos entendernos a nosotros mismos. Todos esto es el origen de El laberinto de la soledad".
- El libro trata de asuntos como la diferencia, el resentimiento y la naturaleza hermética del mexicano, pero no tiene que ver con la vida del poeta.
"Es cierto. Traté ese tema en un ensayo corto llamado Poesía de soledad y poesía de comunión, escrito en 1941. En cierto modo es el equivalente poético de El laberinto de la soledad pues presenta mi visión del hombre, que es muy sencilla. Existen dos situaciones para cada ser humano. la primera es la soledad que experimentamos al nacer. Nuestra primera experiencia es la orfandad, y no es sino hasta más tarde cuando descubrimos su contrario, el sentimiento filial. La segunda situación consiste en lo siguiente: por el hecho de ser arrojados al mundo, como dice Heidegger, sentimos que debemos encontrar lo que los budistas llaman 'la otra orilla'. Es la sed de comunión (...)".

Tiempos, lugares, encuentros, con Alfred MacAdam, 1990


12
- Octavio, quisiera remontarme a sus primeros trabajos. Sé que de adolescente le tocó quemar billetes inutilizables en el Banco de México, ¿no?
"No, no cuando era adolescente: tenía veinticuatro años. Era dramático, y también cómico, quemar billetes cuando yo los necesitaba tanto. Trabajé también el periodismo y tuve pequeñas chambas en Bellas Artes, con Celestino Gorostiza y Rodolfo Usigli. Muy pronto conocí la condena del trabajo.
- En 1943 hizo una canción para el actor Jorge Negrete.
"Fue una de sus primeras películas. Me pagaron muy mal (y con carcajadas agrega:) ¡pero me pagaron!".

Soy otro, soy muchos..., con Silvia Cherem, 1996


13
- El hecho de haber ganado el Nobel no le garantiza perpetuidad a su obra. A muchos artistas y escritores sólo los recuerdan por una anécdota, por unas líneas o en el mejor de los casos, por alguna obra. ¿Cómo le gustaría ser recordado?
"No tenemos jurisdicción sobre la memoria de los otros y menos aún después de nuestra muerte. Cierto, es universal y natural el ansia de sobrevivir; también lo es la conciencia de la muerte. No pienso sólo en mi muerte sino en la extinción de la especie humana y más: En la de la Tierra y el Sistema Solar. Así, es una imprudencia manejar términos como supervivencia y eternidad. Creo, sí, que todos tenemos, en ese instante que son nuestras vidas y en raros momentos, vislumbres de la otra cara del tiempo. Esa región desconocida que a veces llamamos vacuidad y otras eternidad. Son lo mismo. Algunas verdades de las matemáticas, algunos poemas, algunas sonatas y sinfonías, son invulnerables; el tiempo los pule pero no los destruye. Aunque nosotros no somos Platón, Einstein, Shakespeare o Mozart, también hemos percibido, por un instante, ese tiempo que está más allá del tiempo. La poesía es una de las vías para contemplar las formas en que se manifiesta el tiempo, instantes en los que se funden el movimiento y la quietud. Me gustaría que algunos poemas míos, no sé cuáles, reflejasen un poco esa experiencia del tiempo. Me gustaría que esos poemas fuesen parte de la tradición de mi lengua. Un poeta no es sino un momento, un latido en el río del lenguaje".

Soy otro, soy muchos..., con Silvia Cherem, 1996


14
- Usted ha modificado mucho su pensamiento político en relación al comunismo. Sus críticas empezaron por los años cuarenta.
"Mis primeras dudas comenzaron en España por los métodos abominables que emplearon los comunistas para combatir a la oposición de izquierda, es decir, a los anarquistas, al POUM y a los trotskistas. Después, la disputa entre los estalinistas y los trotskistas me abrió los ojos sobre muchas cosas. Hice mías las críticas al trotskismo de mucha gente que no era trotskista, como Victor Serge. Mi gran ruptura ocurrió al comenzar la década de los años cincuenta, cuando descubrí la existencia de campos de concentración en la Unión Soviética.
- Con todo respeto, ¿le parece aplicable a su persona el término de anticomunista?
"No. Es reducirme a una actitud muy negativa e ignorar todo lo que he querido ofrecer de positivo. Es tonto y mezquino llamarme anticomunista. Tonto porque no me define; mezquino porque se me quiere reducir a un anti.
- ¿Cómo se definiría a nivel político?
"No quiero ni puedo definirme. No sé cómo podría hacerlo. Cada hombre es un ser complejo y difícil de entender. Yo no soy una excepción".
- ¿No teme, como usted dijo de Trotsky, morir en "una cárcel de conceptos"?
"Yo no tengo un sistema hecho de conceptos. Trotski fue un pensador notable, un gran dirigente y un estratega. Una figura admirable y patética. Yo soy apenas, si algo soy, un poeta. No postulo ningún absoluto. Trotski murió encerrado en la convicción de que la revolución era la verdad histórica del siglo XX; hoy sabemos que se equivocó. Lo repito: sólo soy un poeta".

El poeta en su tierra, con Braulio Peralta, 1996.


15
- ¿Qué piensa de la situación del amor en el mundo actual?
"La decadencia moderna del amor es la consecuencia de la decadencia de la noción de persona y del ocaso de la idea de alma. La promiscuidad moderna niega el mito central de Occidente y esto, para mí, es perturbador. El último gran movimiento espiritual de nuestro siglo fue el surrealismo, que exaltó siempre al amor, y al amor único, no al promiscuo. El surrealismo afirmó simultáneamente la libertad erótica más total y el amor único. No creo que podamos construir una nueva civilización en Occidente si no es sobre el amor. Para mí la liberad erótica está ligada a la elección amorosa y ambas se oponen a la promiscuidad".

Con Rita Guibert, 1970


16
- En una de nuestras conversaciones "sin grabadora" usted mencionó que uno de sus libros preferidos es el diccionario.
"Lo leo todos los días. Es mi consejero, mi hermano mayor. Es mágico, un surtidor de sorpresas; se busca una palabra y siempre se encuentra otra. En el diccionario debería estar la verdad del mundo ya que sus páginas contienen a los nombres del mundo. Pero no es así: el diccionario nos ofrece una lista de palabras y la tarea de los hombres, no sólo de los escritores, es asociarlas para que algunas de esas precarias asociaciones configuren la verdad del mundo, una verdad relativa que se disipa en la lectura. Mi gran libro es el Diccionario etimológico de la lengua española, de Coromines. Es obra de un catalán. Una buena lección para los castellanos, una lección más de la gran Cataluña a la orgullosa Castilla. Porque en esa vieja polémica entre Castilla y las provincias de España yo no estoy con los centralistas sino con los otros, los vascos, los gallegos, los catalanes. En el prólogo de su diccionario, Coromines dice que en ninguna otra lengua occidental son tantas las palabras fantasmas como en la castellanas. A mí me estremece pensar que hay palabras que han perdido su cuerpo, palabras que flotan y que no sabemos ya qué quieren decir".

Con Rita Guibert, 1970


17
- Usted ha reprochado a Alfonso Reyes haber sido obsequioso con los poderes. ¿Qué respondería a sus críticos por haber participado en espacios de Televisa?
"Quise mucho a Alfonso Reyes y nunca le reproché nada. Nadie tiene derecho a reprocharle a Reyes ni a ningún escritor su silencio. Pero yo lamento que un hombre de su valor haya escrito libros enteros sobre la filosofía alejandrina y que, en cambio, nunca nos haya dado un gran ensayo sobre Rubén Darío o sobre Ramón López Velarde. Lo mismo debo decir de su abstención ciudadana: a mí me hubiera gustado que hablase más de política. Reyes tenia autoridad e inteligencia para hacerlo. En cuanto a mi utilización de espacios no ortodoxos para los intelectuales: creo que los espacios son buenos si uno los usa bien. Lo que yo dije en Televisa no fue nada distinto de lo que he dicho en Plural y en Vuelta. Lo único que se me podría reprochar es que, por las necesidades del mismo medio, tuve que ser más ligero y más corto. (...) No creo haber cometido un pecado. Lo habría cometido si yo hubiese dicho cosas distintas de las que digo. No acepté ninguna censura y nunca sometí mis textos a una idea previa".

La política y el instante, con Antonio Marimón, 1981


18
"Cuesta fue un gran espíritu, uno de los hombres más profundos y sensibles que he conocido. También uno de los más generosos. Muy pocos han tenido la comprensión que él tuvo de la poesía. Fue una verdadera piedra de toque, como André Breton. Pero, como Breton, no fue un gran poeta. Digo esto a pesar de que algunos afirman que Jorge fue un gran poeta. Creo que usted es uno de ellos...
- Yo nunca he dicho que es un gran poeta. He dicho que el Canto a un dios mineral es interesante en cuanto a experimento intelectual.
"Pero los experimentos son interesantes desde el punto de vista de la ciencia. En poesía lo que cuenta son las obras, los poemas. Salvador Elizondo, una inteligencia sutil, me dijo una vez que el proyecto poético de Cuesta era el proyecto de un gran poeta y que con eso bastaba. No, los grandes poetas no son los que conciben grandes proyectos sino los que escriben poemas perfectos o cercanos a la perfección".

Conversación con Octavio Paz, con Roberto Vallarino, 1985


19
- ¿Podría usted decir que su obra es biográfica?
"Sí, pero a condición de modificar un poco su frase: la historia de un poeta es la historia de sus encuentros con los otros y consigo mismo".

Conversación con Octavio Paz, con Roberto Vallarino, 1985


20
- Octavio Paz, una última pregunta: ¿Cuales son sus proyectos hacia el futuro?
"Abolirlo"

Con Rita Guibert, 1970
Hora de publicación: 21:59 hrs.

FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

GRÁFICOS ANIMADOS RELACIONADOS

NOTAS RELACIONADAS

Más de Literatura

UN VISTAZO A LOS COMENTARIOS