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Reciben el año en el Aconcagua

  • Marcela González y Carlos Belden en la cima del Aconcagua. Foto:
  • Travesía de 'Campo 1' a 'Campo 2' de los montañistas mexicanos.
  • Foto
  • Marcela González, Claudia Lombo, Ricardo Lugo, Carlos Belden, Miguel Gómez y Daniel Araiza, resguardándose del frío y preparándose para comer en 'Guanacos'.
  • Marcela González entre 'Plaza Argentina' y 'Campo 1', en la formación de hielo conocida como 'penitentes'.
Johanna Ochoa
Dos regios lograron cumplir uno más de sus sueños, subir el Aconcagua, la cumbre más alta de América.

Carlos Belden y Marcela González compartieron una misma pasión, el montañismo, y es justamente como esa misma actividad los reunió y los convirtió en compañeros y amigos.

Se conocieron el año pasado ya que forman parte de RegioMontañistas, un grupo de alpinistas.

Desde el mes de mayo empezaron a considerar el reto de Aconcagua.

Para esto tuvieron que aclimatarse entre los meses de septiembre y diciembre en dos volcanes mexicanos, subiendo el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba.

Para Marcela, de 23 años, el montañismo siempre ha sido un sueño.

"Para mí siempre hacer alta montaña ha sido un sueño, un sueño que siempre he tenido desde que estaba chiquita, pero en realidad no conocía a nadie que pudiera llevarme a estos lugares y a nadie que lo hiciera, hasta que este año pasado en febrero se me dio la oportunidad de ir al Iztaccíhuatl.

"Luego hice cumbre en el Izta, entonces ¡me encantó!, me pique demasiado y lo estuve meditando hasta verano y tome la decisión de que sí quería entrenar para Aconcagua", comentó la deportista.

Para Belden Segovia, de 31 años, era un reto que tenía planteado desde hace tiempo.

"Ésta fue mi segunda expedición internacional, ya me había tocado ir a los volcanes de Ecuador en el 2014 y siempre tenía la idea de subir la montaña más alta fuera de los Himalayas que es el Aconcagua, siempre había tenido esa espinita y este año pasado se empezó a dar todo la situación, todo lleva planeándose desde que subí el Pico de Orizaba en 2012 y se cumplió este año", comentó Carlos.

Para Marcela fue un poco más tardado decidir aceptar el reto.

"Dudaba de mí al principio, porque se que mucha gente entrena años para ir a esta montaña y no me creía capaz de poder hacerlo, pero entonces decidí confiar y dedicarme cien por ciento al entrenamiento, tuve que meter pocas materias en el Tec para tener tiempo de entrenar y tomé la decisión de arriesgarme, porque independientemente de hacer cumbre o no sería una gran experiencia y aprendizaje", expresó.

Después de su entrenamiento, el 28 de diciembre del 2016 partieron a la aventura.

Preparados para subir la montaña que está ubicada al oeste de Argentina en la Provincia de Mendoza, a 6 mil 960 metros sobre el nivel del mar.

También es la cumbre más alta de los hemisferios sur y occidental, además de ser la montaña más elevada de la tierra de las situadas fuera del sistema de los Himalayas.

Llegaron a Mendoza el jueves 29 de diciembre, pero fue hasta el día 31 que empezaron con el acceso al parque.

Su expedición constaba de ocho mexicanos, tres regios y dos capitalinos, además de tres guías.

Hicieron tres días de caminata, aproximadamente 50 kilómetros.

Dentro su recorrido hicieron tres paradas, una de ellas fue a "Pampa de Leñas", donde tuvieron la celebración de Año Nuevo a 2 mil 750 metros sobre el nivel del mar.

"Ha sido uno de los mejores años nuevos, siempre la quieres pasar con tu familia y con tus amigos como en las fiestas de Navidad, pero la verdad creo que todos quedamos sorprendidos, estuvo muy increíble, muy padre la convivencia", expresó el montanista.

La convivencia y el ambiente al natural hicieron de su festejo algo inolvidable.

"No podía estar en un lugar mejor, estaba en el lugar que quería estar con las personas que quería estar, viendo un paisaje hermoso, un cielo lleno de estrellas impresionantes que nunca había visto antes y ¡más feliz que nunca!, el estar también lejos de la ciudad recibiendo el año entre las montañas y tanto paisaje fue un sentimiento único que nunca creí sentir.

"Para mí fue un sueño, creo que fue una increíble manera de recibir el año", expresó Marcela.

Ese noche celebraron en tiendas de campar y los arrieros les armaron un asado que disfrutaron con vino.

Después de pasar una excelente noche, al día siguiente 1 de enero caminaron a "Casa de Piedra", campamento a 3 mil 600 metros sobre el nivel del mar.

El 2 de enero, después de una larga caminata, lograron llegar al campo base "Plaza Argentina" a 4 mil 200 metros, ahí recibieron todo el equipo de sus porteadores, además de que hacerles el chequeo médico obligatorio por parte del parque.

"Había mucho frío en la noche y mucho viento, un ambiente muy seco", comentó Belden.

Uno de los integrantes del grupo, no pudo continuar por cuestiones médicas.

Así que continuaron sólo siete personas.

Posteriormente, el 3 de enero, realizaron un porteo a "Campo 1" a 5 mil metros sobre el nivel del mar, todo esto para subir equipo común y comida, después bajaron a dormir a "Plaza Argentina", para continuar con la aclimatación.

El día siguiente descansaron en el mismo lugar.

El 5 de enero volverían a "Campo 1", ya con el resto de equipo.

Según comenta los montañistas, la altura más alta que habían experimentado era 4 mil 800 metros.

"Llegar a los 5 mil metros sobre el nivel del mar y dormir cuesta un poco, y más que llevábamos desde el inicio durmiendo en carpa, cuesta un poco físicamente y mentalmente, pero todavía con mucho ánimo", comentó Carlos.

Para ambos la compañía fue muy importante para superar este reto.

"Ayudó mucho estar con personas que conocías desde antes, lo hacía más fácil", agregó Belden.

Ya el 6 de enero, subieron 500 metros más al Carlos Belden y Marcela González pasan los primeros días el año en el Aconcagua, subieron al campo llamado "Guanacos", para seguir aclimatándose, posteriormente regresaron a descansar al "Campo 1".

Siendo ya 7 de enero se prepararon para subir a "Guanacos", sin embargo, no esperaban contar con mal clima , lo que los mantuvo en el lugar cuatro noches.

Experimentaron vientos de 90 kilómetros por hora y mucho frío.

Pero por fin, el 11 de enero pudieron subir al "Campo 3", mejor conocido como "Cólera", a 5 mil 950 metros sobre el nivel del mar.

"Fue un alivio ya subir a Campo 3, porque estar tanto tiempo en las tienda de campar, en el mismo lugar, aunque había llevado en mi celular libros y música, mentalmente si fue muy agotador.

"Fue muy interesante llegar a colera a 5 mil 950 metros, era lo más alto hasta ese momento que yo había llegado, mejoró el cima, optamos por montar campo el 11 e ir por la cumbre el 12, ya que había pronósticos de vientos de 30 kilómetros por hora", comentó Carlos.

Arrancaron a las 8:00 horas rumbo a la cumbre, ya muy entusiasmados.

En una de las paradas a la cumbre llegaron a la llamada "Cueva", donde se encontraron con otros grupos.

"Ahí estábamos algo cansados, pero los guías nos estaban dando ánimos para subir", comentó el montañista.

Pero finalmente, después de 6 horas y media, lograron llegar a la cima de Aconcagua a 6 mil 960 metros sobre el nivel del mar.

Siendo las 14:30 horas del 12 de enero, el momento exacto de su llegada.

"Fue algo surreal los primeros momentos ahí arriba, no nos la creíamos, estuvo increíble las vistas, la pared sur del Aconcagua, todo estuvo increíble, todos estábamos muy contentos".

Ahí tuvieron 45 minutos de descanso. La bajada al campamento la hicieron en tres horas.

"Estábamos exhaustos pero felices, la verdad es que fue un esfuerzo mental y físico impresionante donde descubres fuerzas internas para soportar los 13 días para cumbre", dijo Belden.

Ese día durmieron ahí y el descenso completo duró dos días más y al día, 15 de enero, ya estaban volando a Monterrey.

"Es una experiencia inolvidable de muchos sentimientos y donde aprendes mucho de ti mismo y aprendes a valorar los apoyos de tu seres queridos para hacer lo que te gusta", expresó Carlos.

Dentro de sus próximos retos, están considerando la posibilidad de ir a una montaña en el Karakórum, en los Himalayas.

"Después de 15 días de expedición logré lo más difícil y retador que me he propuesto en la vida y la montaña nos recibió de la mejor manera posible, la aventura no termina, incrementan las ganas de seguir venciendo retos cada vez mayores", finalizó Marcela.

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Hora de publicación: 17:27 hrs.

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