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Critica 'decoración' con escultura urbana

  • Abraham Cruzvillegas señaló que el arte público no genera discusión ni conocimiento, pues su objetivo es sólo decorar. Foto: Claudia Susana Flores
Gabriela Villegas
Amelia, la ama de casa que asiste al Taller de Arte y Escultura Pública, dirigido por el artista Abraham Cruzvillegas, es quien tiene autoridad para elegir qué escultura debe o no estar en las calles, parques y avenidas de la Ciudad.

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Esta decisión no depende tanto del artista ni del funcionario público, afirma Cruzvillegas. El destacado creador mexicano impartió anoche la charla "La ruta de la enemistad" en el Patio Central de la Escuela Adolfo Prieto.

"Ella (Amelia) tiene que decidir si se pone una escultura en el espacio público o no, y tú y yo, quien quiera participar y ésa es la manera", dijo el artista, quien en los últimos 10 años ha desarrollado su proyecto "autoconstrucción".

El título de la charla hace referencia a su libro Ruta de la enemistad (1998) que recopila imágenes de los sitios denominados por los habitantes de la Ciudad de México como las más detestables o deprimentes.

Cruzvillegas sostuvo que el arte público llega a ser una imposición, un tanto paternalista de los gobiernos, y por ello los ciudadanos no se sienten identificados con las piezas.

"El gobierno quita y el gobierno da, ¿y yo qué hago?", cuestionó el escultor, cuyo trabajo se caracteriza por la reutilización de materiales y objetos.

"El gran problema de las instituciones en México es la burocracia en la administración cultural. Cuando se piensa en algo público, se piensa en decorar el espacio público... Esa voluntad decorativa acarrea problemas estéticos espantosos".

Los funcionarios públicos, dijo Cruzvillegas, llegan a pedir a los artistas obras "que el público pueda entender", situación que ve aquí y en otros países.

"Se dice: 'qué buena onda, el gobierno está poniendo arte en la calle', pero no, nadie está involucrado realmente", expresó. "No es arte que genere discusión, no es arte que genere conocimiento o lenguaje, sino es decorar".

Entre el público estaba Jorge García Murillo, director del Centro de las Artes, quien cuestionó al artista.

"¿Quién sería entonces o a qué instancia le otorgarías la autoridad para la decisión de una pieza pública?".
"Creo que la respuesta sería 'tú eres la persona, pero también soy yo'", respondió Cruzvillegas.

También señaló que que lo ideal sería realizar una consulta pública para la instalación de esculturas públicas.

En la Ciudad de México las piezas seleccionadas para la "Ruta de la enemistad" fueron el Monumento a Rufino Tamayo, la Basílica de Guadalupe, el Estadio Azteca, la Bolsa de Valores y "El Caballito" de Sebastián.

Y en Nuevo León, ¿cuáles son las piezas de la la ruta de la enemistad?
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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