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La poesía del 2017

Daniel de la Fuente

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Letras del 2017
Autores eligen los que a su consideración son los mejores libros del año que termina.
Tres autores y editores relevantes del panorama literario nacional comparten sus preferencias poéticas de este año que termina.


MINERVA MARGARITA VILLARREAL
Poeta, directora de la Capilla Alfonsina de la UANL y de la colección El Oro de los Tigres

En la extraña y desconcertante materia que tanto me regocija llamada poesía, a la cual cada vez soy más adicta, los libros corren la suerte en las librerías de los ángeles olvidados o caídos. Se recomienda un libro al cual difícilmente el lector tendrá acceso. Te dicen que está agotado, o que no lo tienen, o que nunca llegó. Es por esto que la poesía no puede valorarse bajo el mismo esquema de mercado que la narrativa. Las librerías los devuelven a las editoriales al mes de que llegaron.

No hay medios de difusión que inviten y contagien a los lectores a menos que ellos hayan contraído el virus de la adicción a la palabra que te lee. Da miedo leerse y más descubrirse. La poesía nos implica, y gesta esta posibilidad. Acercarse a uno mismo, entrar en sí. Deslavar las imágenes publicitarias en las que nos recreamos fatua y falsamente para ver, más que leer, al ritmo de la revelación.

La palabra revelación es religiosa y fotográfica. Cuando la revelación se da te quita un velo de encima, te permite ver con todos los sentidos. Por eso eliminan a la poesía de las escuelas, para que no accedamos a nuestro ser.

Éstos son los libros que, sea por toda su factura o por alguno de sus poemas, se filtraron en mi existencia a iluminar mis días:

- El sol del más allá y El reflujo de los sentidos, de Ana Blandiana. Ed. Pre-Textos, Colección La Cruz del Sur, Valencia, España, 2016.

- En una lengua rompida. Antología 1978-2016, de Mario Montalbetti. Ed. Ruido Blanco, Colección Amapola y memoria, Quito, Ecuador, 2017.

- Una señal del cielo, de José Javier Villarreal. Sello Editorial Universidad de Concepción, Colección Umbrales, Concepción, Chile, 2017.

- Tres poemas y medio, de Antonio Deltoro. Taller Ditoria, Ciudad de México, México, 2017.
Rumiantes y fieras, de Antonio Deltoro. Editorial Era, Colección Alacena, Ciudad de México, México, 2017.

- Antes. Paisaje sonoro con mujer mirando una ventana, de Mónica Maristain. Universidad Autónoma de Nuevo León/Literalpublishing, Monterrey, México, 2016.

- Nada significa nada, de Carmen Avendaño. Libros del Perro Negro, Santiago de Chile, 2017.

- En pedazos-In Pieces, de Eduardo Zambrano. Universidad Autónoma de Nuevo León/Libros de la Mancuspia, Monterrey, México, 2016.

- Un hombre, una mujer y un mirlo, de David Castañeda Álvarez. Universidad Autónoma de Zacatecas, Zacatecas, México, 2016.

- Estándar. Un libro infame y canciones austeras que escribió Rodrigo Guajardo, de Rodrigo Guajardo. Editorial An.Alfa.Beta, Monterrey, México, 2017.

LUIS ARMENTA MALPICA
Poeta, director de Mantis Editores

1.- El libro de Efraín, de James Merrill. Trad. de Antonio Rivero Taravillo. Vaso Roto, Madrid

Indiscutiblemente, desde Alfabeto y Eso, de Inger Christensen, no había tenido en mis manos un libro tan complejo e imaginativo. Anecdótico y visionario, intelectual e inmediato a la vez; abundante en recursos, extenso y ambicioso en su arquitectura, ésta es, sin duda, una apuesta desestabilizadora de lo que se muestra como libro de poemas hoy en día.

2.- El poema como una plegaria, de Carol Ann Duffy. Trad. de Eva Cruz y Marina Fe, Ediciones El Tucán de Virginia, México

Antología de una autora escocesa que muestra horror, humor y amor en un trabajo poderoso e intenso. Otra voz femenina que confirma que el lirismo no está alejado de las cuestiones de género, de la intransigencia de lo moral, de los elementos míticos para hacerlos anécdota, realidad cotidiana, simple sobrevivencia.

3.- Obra reunida, de Seamus Heaney. Trad. de Pura López Colomé. Trilce Ediciones, Conaculta y la UANL, México

Empresa titánica y bien conseguida, la reunión de la obra del irlandés siempre será un gozo y un aprendizaje. En él, como en pocos, se cumple la premisa de que el poema es una paradoja: se muestra libre, pero nunca perdido, nunca suelto.

4.- Poesía completa 1 (1946-1967) y Poesía completa 2 (1967-1977), de Robert Lowell. Trad. de Andrés Catalán y Andrés Catalán con José de María Romero Barea, en el segundo volumen. Vaso Roto, Madrid.

Otra de las tareas formidables de la editorial que dirige Jeannette L. Clariond: poner al alcance de los lectores lo mejor de la poesía norteamericana, en ediciones bilingües, como debiera presentarse la poesía. En el caso de Lowell, su indiscutible prestigio y talento se muestran en orden, como en una novela, con ese arte que el mismo autor indica que "no se puede apagar o encender sino que debe incendiar".

5.- Juntemos las tribus, de Carolyn Forché. Trad. de Claribel Alegría y Lillian Levy. Visor, Madrid.

Poesía de exposición política y social, comprometida, pero sin los desplantes comunes (facilones) de la preocupación por los más débiles. La discípula de Philip Levine es una voz vigorosa, a ratos brutal, plena (a sus 24 años, edad de la escritura de éste su primer libro) y arrebatada. Los animales que pueblan este libro no son recursos del paisaje sino emoción, musculatura, vísceras.

6.- El jardín de la señora D, de Luis Arturo Guichard. Hiperión, Madrid.

Libro duro y a la vez refinado, trata a manera de episodios la vida de la señora D, paciente cero de Alois Alzheimer y replantea el terrible "Jardín de las "delicias de El Bosco en un despliegue metafórico que va más allá del lenguaje para, a veces, retratar esa demencia, la desaparición de la identidad y la fragilidad del ser humano.

7.- Red Doc, de Ann Carson. Trad. de Verónica Zondek. Trilce Ediciones, México

Todo libro de la poeta canadiense Ann Carson será un acontecimiento, así sean sus citas a Proust (en Albertine) o esta respuesta, en edad adulta, a los personajes presentados en Autobiografía de rojo. Red Doc, se nos dice en la cuarta de forros, es un híbrido de poesía, guion teatral y prosa conversacional que refleja un viaje accidentado de los ex amantes reencontrados. Lo único que echo de menos es la versión bilingüe.

8.- Recurrencias, de Rae Armantrout. Trad. de David Ojeda. UANL, México.

Como uno de los títulos de la sexta entrega de la colección El Oro de los Tigres, sorprende otra vez la poeta californiana nacida en 1947 y de quien había leído con interés Necromancia. En ambos se mantiene la calidad metalingüística y una visión microscópica para consignar sujetos, ideas y situaciones, pero lejos de anécdotas, dramas líricos o patetismos. Recurrencias es una antología personal, lo cual le concede un valor extra.

9.- Obra selecta, de José Manuel Arango. Ediciones DesHora, Colombia.

Con selección y notas de Guillermo E. Baena, la compilación de lo mejor de la poesía, prosa y traducciones del autor y ensayista colombiano nos deja ver esa cohesión completa entre los muchos géneros que trabajo, bajo la premisa de encontrar lo mejor de cada ser (animal o grano de arena): su divinidad, ese linde entre "ser", "estar" y demostrar la alegría pensativa, la musicalidad de una revelación.

10.- Otras maneras de usar la boca, de Rupi Kaur. Trad. de Elvira Sastre. Espasa, México.

La poeta radicada en Toronto fortalece esta poesía femenina canadiense, sobre todo en lengua inglesa que nos asombra a últimas fechas por su extraordinaria elocuencia y sus amplios registros y temáticas. Más convencional (quizá por su origen indio), la obra de Rupi Kaur se centra en la denuncia de género, en el maltrato que sufre la mujer y en la violencia ejercida por los hombres. Sin embargo, me extrañan su simpleza y su efectividad. De allí mi sugerencia a que se le conozca.

JEANNETTE L. CLARIOND
Poeta, directora de Vaso Roto Ediciones

Night Sky with Exit Wounds, de Ocean Vuong. Ed. Jonathan Cape

Su poesía tiene un sentido de urgencia, no de decir, sino en la imagen de lo dicho. Los poetas del dolor ("siempre recordarás lo que hacías donde más duele"), parecen ser los más contenidos. Ocean tiene el talento para unir el arte de pintores como Rothko en poemas sobre 9/11: " los aviones / los aviones... y yo esperaba en la habitación hecha de rotos ruiseñores. Sus alas estallaban en cuatro muros borrosos. Y tú estabas allí. Tú eras la ventana".

The Undressing, de Li-Young Lee

Occidente suele relacionar cuerpo y alma con la religión. Oriente tiene una mirada más espiritual sobre el tema. Nacido en Indonesia, Li-Young es un poeta del interior, su música y su fondo son los acentos que se requieren para hallar la distancia, el acercamiento entre alma y cuerpo. El encuentro amoroso no se sabe porque no se logra descifrar, no se obvia, no se infiere. Se siente el amor, el deseo de escuchar el latido entre ambos.

Cairbou, de Charles Wright. Ed. Farrar

Muy próximo a la poesía oriental, sobre todo a los poetas de la dinastía Thang, al igual que Wan Wei, Wright escribe de éste: "No atravesó el paisaje, se quedó dentro de él; / él mismo parte de la Naturaleza. Alguien tan ligado al fracaso, al sufrimiento, a la soledad". Paisaje y Naturaleza no son lo mismo, y eso lo deja en claro Wright.

The Wade in the Water. de Tracy Smith. Ed. Greywoolf

En Hispanoamérica se tiene un cierto rechazo hacia lo que se escribe en EU. Creo que tenemos que distinguir a Trump de sus poetas, universidades y museos. Pocos países reflejan un caldero de culturas e ideologías tan diversas como este país. Este prejuicio es comparable al que se pueda tener sobre el arte de Italia por la poca moral de Berlusconi. Tracy, poeta laureada, tiene un talento inusitado, una humildad muy suya, y un silencio que se potencia en su obra.

La noche de la pantera, de Clara Janés. Ed. Abstracta

El poemario se inspira en una canción popular de Mazandarán, región del norte de Irán situada a la orilla del Mar Caspio. En ella se cuenta la historia de Mina, la muchacha de los ojos rojos enamorada de la pantera. Ésta la visitaba cada noche y los hombres del pueblo, celosos, decidieron darle muerte. Al primer disparo, la pantera huyó hacia el bosque y la muchacha detrás. Ambas se perdieron para siempre en la noche. Clara lee los poemas que vienen en un CD, con un fondo musical del compositor armenio Aram Khachaturian.

Sombra roja. Diecisiete poetas mexicanas. Ed. Vaso Roto

Me gusta ver que las poetas menores de 50 años, nacidas en el mundo virtual, se hayan alejado de él para ponerse a leer poesía de todo el mundo, y que todas ellas, reflejen en su obra destellos de poemas desconocidos, pero a la vez con ecos que nos sitúan en un presente anchuroso pero bien vinculado.

La noche, de Dino Campana. Ed. Edicola

Por cuestiones familiares siempre me he sentido atraída hacia la poesía de quienes han pasado periodos importantes de su vida en el manicomio. Poetas como Campana, Merini, Pound muestran modos de ver la vida de forma diversa, no alejados de la realidad, sino inmersos en la suya sin explicarla.

He estado leyendo y traduciendo NOX de Anne Carson y Delito de vida, la autobiografía de Alda Merini, razón que me impide leer más de lo que deseo, aunque en la FIL compré dos libros de Mircea Cartarescu: Nostalgia y El ruletista. Ambos libros están escritos con formas de cuestionamiento muy singulares, no porque Mircea se lo haya propuesto, él como ser humano, lo es. Y eso se percibe a lo largo de sus relatos construidos desde una verdad en donde nunca se sabe a qué hora desaparece y a qué hora entra el narrador.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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