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Ingresos y deuda



Sergio Sarmiento


"Bienaventurados sean los jóvenes, porque ellos heredarán la deuda nacional".

Herbert Hoover
 
 
CUERNAVACA.- Cuando la Secretaría de Hacienda sometió la Ley de Ingresos a la Cámara de Diputados a principios de septiembre calculó un precio promedio de la mezcla de crudo de exportación de 82 dólares por barril.

La cifra parecía fácil de alcanzar, pero ya este viernes 17 de octubre la mezcla se cotizaba en 77.68 dólares.

Estaba creciendo el riesgo de que el Gobierno no pudiera extraerle una tajada suficiente al petróleo para mantener su gasto en el 2015.

Al final, sin embargo, no importó. Los Diputados bajaron el precio del petróleo a 81 dólares, pero aumentaron el ingreso total en 26 mil 713.9 millones de pesos.

¿Cómo le hicieron? ¿Elevaron los impuestos otra vez? No, simplemente cambiaron la previsión del tipo de cambio de 13 a 13.40 dólares y decidieron que la Secretaría de Hacienda obtendría mayores ingresos por "eficiencia recaudatoria" y "aprovechamientos". La creatividad de nuestros Diputados es siempre la salvación del país.

La Ley de Ingresos busca establecer una nueva marca histórica de 4 billones 702 mil 951 millones de pesos en los ingresos presupuestarios del sector público. No sorprende. Cada año el Gobierno gasta más y necesita más dinero.

Pero entre sus "ingresos" incluye un endeudamiento neto por 595 mil millones de pesos. Es como si yo calculara mi ingreso no sólo sobre la base de lo que ganaré por mi trabajo, sino también sobre lo que me endeudaré con mi tarjeta de crédito.

El Gobierno trata de convencernos de que su endeudamiento es pequeño. Sin embargo, los 595 mil millones de pesos representan 12.6 por ciento de los ingresos aprobados por los Diputados.

Cualquier persona o familia que se endeudara con 12.60 pesos por cada 87.40 de ingreso real estaría en quiebra muy pronto.

No es ésta la primera vez que la deuda pública mexicana crece de manera exagerada. Luis Echeverría subió la deuda pública externa de 4 mil 202.8 millones de dólares en 1970 a 19 mil 600.2 millones de dólares en 1976.

José López Portillo la llevó a 58 mil 874.2 millones de dólares en 1982. El resultado fue una crisis económica que durante décadas asfixió al País.

Pero ni siquiera Echeverría y López Portillo habrían soñado con endeudarse por el equivalente de 42 mil millones de dólares en un solo año.

Durante décadas los mexicanos hicimos sacrificios para reducir la deuda heredada de Echeverría y López Portillo. Renegociamos pasivos y dejamos de invertir para pagar, lo cual significó menor crecimiento económico, menor creación de empleos y mayor pobreza.

Para el 2006 ya habíamos disminuido la deuda pública neta a sólo 19.1 por ciento del Producto Interno Bruto (Criterios 2013).

Desde entonces los políticos nos han endeudado nuevamente. Para el 2012 la deuda pública neta era ya de 33.1 por ciento del PIB (una parte por el rescate de los quebrados sistemas de pensiones).

En el 2013 se alcanzó el 35.6 por ciento (SHCP, informe al Congreso). En el 2014 se espera que la cifra termine en 38.8 por ciento (Criterios 2015) y para el 2015 seguramente rebasaremos el 40 por ciento.

En términos de dinero, la deuda del sector público aumentó 590 mil 493 millones de pesos entre el 2012 y 2013 para alcanzar un monto de 5.9 billones de pesos (SHCP, Informe trimestral al Congreso, apéndice de deuda pública).

Nuestros políticos reivindican la filosofía de gaste ahora y que sus hijos paguen después. Hacen exactamente lo contrario que un padre de familia responsable, el cual se sacrifica hoy para dejar un mejor nivel de vida a sus hijos.

Los políticos prefieren gastar dinero que no tienen para beneficiarse ellos y dejar el pago a las siguientes generaciones.

 
 
 
SIEMPRE NUEVOS
 
 
Dios "no tiene miedo a las cosas nuevas", dijo ayer el Papa Francisco en su homilía en la misa de beatificación de Paulo VI. "Por eso continuamente nos sorprende mostrándonos y llevándonos por caminos imprevistos. Nos renueva. Es decir, nos hace siempre nuevos". Estas palabras han sido interpretadas en el sentido de que la Iglesia debe aprender a abrirse en temas como la homosexualidad y el divorcio.

 
www.sergiosarmiento.com
 
 
 
 
 


Licenciado en filosofía por la Universidad York de Toronto. Director editorial en Latinoamérica y España de Encyclopaedia Britannica Publishers, Inc. Dirigió la Enciclopedia Hispánica. Colaborador fundador de El Financiero en 1981. Ingresó a El Norte en 1989 y a Reforma en 1994. Vicepresidente de noticias de TV Azteca de 1995 a 1998. Conduce La Entrevista con Sarmiento y Quinto Poder en TV Azteca y La Red de Radio Red para Grupo Radio Centro.

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"Bienaventurados sean los jóvenes, porque ellos heredarán la deuda nacional".

Herbert Hoover
 
 
CUERNAVACA.- Cuando la Secretaría de Hacienda sometió la Ley de Ingresos a la Cámara de Diputados a principios de septiembre calculó un precio promedio de la mezcla de crudo de exportación de 82 dólares por barril.


La cifra parecía fácil de alcanzar, pero ya este viernes 17 de octubre la mezcla se cotizaba en 77.68 dólares.

Estaba creciendo el riesgo de que el Gobierno no pudiera extraerle una tajada suficiente al petróleo para mantener su gasto en el 2015.

Al final, sin embargo, no importó. Los Diputados bajaron el precio del petróleo a 81 dólares, pero aumentaron el ingreso total en 26 mil 713.9 millones de pesos.

¿Cómo le hicieron? ¿Elevaron los impuestos otra vez? No, simplemente cambiaron la previsión del tipo de cambio de 13 a 13.40 dólares y decidieron que la Secretaría de Hacienda obtendría mayores ingresos por "eficiencia recaudatoria" y "aprovechamientos". La creatividad de nuestros Diputados es siempre la salvación del país.

La Ley de Ingresos busca establecer una nueva marca histórica de 4 billones 702 mil 951 millones de pesos en los ingresos presupuestarios del sector público. No sorprende. Cada año el Gobierno gasta más y necesita más dinero.

Pero entre sus "ingresos" incluye un endeudamiento neto por 595 mil millones de pesos. Es como si yo calculara mi ingreso no sólo sobre la base de lo que ganaré por mi trabajo, sino también sobre lo que me endeudaré con mi tarjeta de crédito.

El Gobierno trata de convencernos de que su endeudamiento es pequeño. Sin embargo, los 595 mil millones de pesos representan 12.6 por ciento de los ingresos aprobados por los Diputados.

Cualquier persona o familia que se endeudara con 12.60 pesos por cada 87.40 de ingreso real estaría en quiebra muy pronto.

No es ésta la primera vez que la deuda pública mexicana crece de manera exagerada. Luis Echeverría subió la deuda pública externa de 4 mil 202.8 millones de dólares en 1970 a 19 mil 600.2 millones de dólares en 1976.

José López Portillo la llevó a 58 mil 874.2 millones de dólares en 1982. El resultado fue una crisis económica que durante décadas asfixió al País.

Pero ni siquiera Echeverría y López Portillo habrían soñado con endeudarse por el equivalente de 42 mil millones de dólares en un solo año.

Durante décadas los mexicanos hicimos sacrificios para reducir la deuda heredada de Echeverría y López Portillo. Renegociamos pasivos y dejamos de invertir para pagar, lo cual significó menor crecimiento económico, menor creación de empleos y mayor pobreza.

Para el 2006 ya habíamos disminuido la deuda pública neta a sólo 19.1 por ciento del Producto Interno Bruto (Criterios 2013).

Desde entonces los políticos nos han endeudado nuevamente. Para el 2012 la deuda pública neta era ya de 33.1 por ciento del PIB (una parte por el rescate de los quebrados sistemas de pensiones).

En el 2013 se alcanzó el 35.6 por ciento (SHCP, informe al Congreso). En el 2014 se espera que la cifra termine en 38.8 por ciento (Criterios 2015) y para el 2015 seguramente rebasaremos el 40 por ciento.

En términos de dinero, la deuda del sector público aumentó 590 mil 493 millones de pesos entre el 2012 y 2013 para alcanzar un monto de 5.9 billones de pesos (SHCP, Informe trimestral al Congreso, apéndice de deuda pública).

Nuestros políticos reivindican la filosofía de gaste ahora y que sus hijos paguen después. Hacen exactamente lo contrario que un padre de familia responsable, el cual se sacrifica hoy para dejar un mejor nivel de vida a sus hijos.

Los políticos prefieren gastar dinero que no tienen para beneficiarse ellos y dejar el pago a las siguientes generaciones.

 
 
 
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Dios "no tiene miedo a las cosas nuevas", dijo ayer el Papa Francisco en su homilía en la misa de beatificación de Paulo VI. "Por eso continuamente nos sorprende mostrándonos y llevándonos por caminos imprevistos. Nos renueva. Es decir, nos hace siempre nuevos". Estas palabras han sido interpretadas en el sentido de que la Iglesia debe aprender a abrirse en temas como la homosexualidad y el divorcio.

 
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