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Ayudan a prevenir males congénitos

  • Los ginecólogos Benjamín Sandler y Carlos Hernández Nieto hallaron que la fibrosis quística figura entre los males más frecuentes al evaluar los genes de mexicanos en tratamiento por infertilidad. Foto: Daniel Santiago
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03 min 00 seg
Daniel Santiago
Detectar si uno de los padres es portador genético de alguna enfermedad puede ayudar a evitar que un bebé nazca con algún mal catastrófico, como la fibrosis quística.

Existe la tecnología genética para lograrlo, indican los ginecólogos mexicanos Benjamín Sandler, profesor de Medicina Reproductiva del Icahn School of Medicine, en Mount Sinaí, en Nueva York, y Carlos Hernández Nieto, investigador clínico de Reproductive Medicine Associates, también en Nueva York.

Sin embargo, en países como México, la práctica todavía se realiza en el ámbito privado.

"En los Estados Unidos ha empezado a disminuir la incidencia de estas patologías como la fibrosis quística y otras, porque tenemos la habilidad de identificar quiénes son los portadores del gen antes de la concepción", dijo Sandler, regio graduado de Medicina de la UDEM y también director de Reproductive Medicine Associates, en el Centro Médico Mount Sinaí.

"Todo esto se puede evaluar fácilmente con una muestra de sangre o saliva de los pacientes".

Sandler y Hernández, médico potosino egresado del Tec de Monterrey, publicaron el año pasado la investigación "Expanded carrier screening for preconception reproductive risk assessment: Prevalence of carrier status in a Mexican population", en la revista científica Prenatal Diagnosis.

En ella encontraron a la fibrosis quística entre los males más frecuentes al evaluar los genes de 805 pacientes mexicanos en tratamiento por infertilidad.

Las otras mutaciones más detectadas fueron la alpha-thalassemia (que puede causar anemia severa), seguida por las causantes de pérdida auditiva genética y de atrofia muscular espinal.

Como parte del trabajo de fertilización, a través de un tamizaje genético, que pone a prueba 283 mutaciones, se identifica a las parejas portadoras de algún riesgo, explicó Sandler.

De los embriones formados se obtiene una muestra de ADN, la cual se amplifica y se secuencia para determinar el estado genético de cada embrión analizado.
Posteriormente, se transfiere nuevamente al útero un embrión cromosómicamente balanceado y sano.

LA CUESTIÓN ÉTICA
En el tema ético, Sandler dijo que no se trata de crear bebés por diseño, sino de evitar enfermedades severas en la población.

"Los colegios o consejos de ginecólogos y obstetras, y genética tanto aquí (en EU) como en Europa y Latinoamérica, sugieren que los pacientes tienen el derecho, si ellos lo prefieren, de saber si portan una enfermedad transmisible a sus bebés.

"Y de así serlo, es moral y éticamente aceptable poder utilizar técnicas médicas para prevenir la transferencia de estas enfermedades tan devastadoras, que lo son, no nada más para la familia, sino para todo el sistema de salud".
Hora de publicación: 05:00 hrs.

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