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Brote y rebrote



Karen Batres
en EL NORTE

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3 min 30 seg


El New York Times publicó este martes datos acerca de Mongolia, Seychelles, Chile y Bahrein, regiones que tienen del 50 al 68 por ciento de sus poblaciones vacunadas.

Los cuatro países figuran en las 10 regiones con los peores brotes de Covid tan recientemente como la semana pasada.

Lo que tienen en común es que utilizaron las vacunas chinas.

La diplomacia "farmacéutica" de China pudo haber agregado un plus muy importante en sus esfuerzos por construir una imagen internacional más positiva y humanitaria, pero en la opinión de un virólogo de la Universidad de Hong Kong, no debió haber brotes de este tipo si las vacunas chinas fueran eficaces.

El periódico reporta que no quedan claras las razones de nuevos brotes en países con números altos de inmunización, y los científicos especulan que podría tener que ver con abandonar muy pronto las medidas sociales de cuidarse después de una sola vacuna y/o la existencia de variantes.

Por su lado, China declara que sus vacunas se dirigen a impedir la severidad de infecciones con Covid, no a prevenir el contagio tajantemente.

Desafortunadamente, en lugares como Mongolia, la noción de que para el verano el Covid no sería ya una amenaza pudo haber contribuido al descuido de la población y al rebote fuerte.

Es un poco más preocupante que China no provee datos acerca de la realidad de la transmisión de infección al usar sus vacunas; aunque el Gobierno chino asevera que sí limitan la transmisión, no revela información acerca de cómo funcionan las vacunas para impedirla.

Ninguna de las vacunas es efectiva al 100 por ciento. Moderna y Pfizer tienen una eficacia de más o menos el 90 por ciento, Sinopharm 78 por ciento, AstraZeneca y Johnson&Johnson del 70 por ciento, y Sinovac 51 por ciento.

No es razonable satanizar a las vacunas chinas, ignorando los demás factores que pueden estar contribuyendo al alza en brotes de Covid, pero es preocupante de todas formas dados los altos niveles de inmunización en los países mencionados que ahora sufren brotes.

En Nuevo León se ha vacunado a mucha gente con vacunas chinas, aunque en la información disponible en internet no hay datos exactos sobre quiénes la recibieron y quiénes no, ni de cuál de las chinas.

Personal docente y administrativo de la UANL recibió CanSino y Sinovac, y a maestros del Estado y personas en Monterrey, Montemorelos y Allende, por ejemplo, les aplicaron alguna de ellas.

No conocemos todas las causas de los rebrotes, pero sabemos que ocurren en países con altos porcentajes de vacunación.

Ese hecho debe ser suficiente para alentarnos a seguir con cuidados básicos, no importa cuál vacuna recibimos.

La población mexicana menor de 39 años sigue desprotegida; la variante Delta parece afectar a la gente joven con mayor severidad que el Covid "original".

El escenario de clases presenciales, jóvenes sin vacunas, y maestros tal vez con vacunas menos eficaces es demasiado preocupante, pero la deserción de alumnos que ha causado la pandemia y el atraso educativo por las dificultades de lecciones en línea son igualmente preocupantes.

El costo social para los estudiantes de todos los niveles es alto, ya que la interacción diaria con compañeros y compañeras de clase y con los maestros es tan esencial como la adquisición de información académica.

Cuando menos debe haber al grito de "ya" un programa para agendar la inmunización de toda la población mexicana de 12 años y mayores. Ante el manejo de la pandemia que sufre México, a estas alturas del partido cualquier vacuna es mejor que nada.

Pfizer busca la aprobación de Cofepris para aplicarse a precisamente este grupo de jóvenes. Ojalá y se dé de inmediato, y ojalá que Nuevo León esté en primera fila.

 
 
kabatres@gmail.com
 
 


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