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La rifa



Jorge Suárez-Vélez
en EL NORTE

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3 min 30 seg


La historia moderna de México es una larga sucesión de oportunidades desaprovechadas. La Presidencia de López Obrador no será la excepción. Si hubiera hecho un puñado de cosas diferente, pasaría a la historia como el Presidente que sueña ser.

Su robusto mandato le hubiera permitido tomar por los cuernos crisis que ningún otro tocaría. Podría resolver los profundos problemas estructurales de Pemex que requieren de cambios laborales radicales y complejos, incluyendo el creciente pasivo por sus pensiones, una bomba de tiempo.

Con un poco de pragmatismo, AMLO habría orientado sus recursos a incrementar producción, dejando que almacenamiento, distribución, refinación y comercialización las hicieran entidades privadas que invirtieran y arriesgaran su propio capital. Podría haberla reconvertido en una empresa energética orientada también a energías limpias, como lo han hecho otras grandes petroleras.

Lo mismo con CFE, ésta podría ser una empresa rentable y sólida si se dedicara a comercializar la electricidad producida por empresas privadas, que compitieran entre sí para ofrecer energía abundante, barata y limpia. Como ha señalado Pablo Zárate, CFE Generación V es la única subsidiaria que ha sido extremadamente rentable, porque aprovecha la energía barata que generan privados.

Lo anterior consolidaría el papel del Estado en la economía, abonaría a nuestra soberanía, fortaleciendo nuestras finanzas públicas, y nos daría recursos para educación, salud, seguridad, carreteras, investigación, etc.

Hoy presumiría infraestructura moderna, escuelas, hospitales, banda ancha en zonas remotas, hasta medicinas para niños con cáncer, refugios para víctimas de violencia doméstica y guarderías dignas. Sería invencible.

El Presidente se ahoga en dogmatismo. Sus decisiones le han dado beneficios inmediatos que no necesitaba, generando costos enormes a largo plazo. La cancelación del aeropuerto capitalino fue un error garrafal e innecesario. Preservarlo forzaría a sus críticos a darle el beneficio de la duda.

La necedad de gastar cientos de miles de millones en Dos Bocas, el Tren Maya y Santa Lucía le pone una incómoda camisa de fuerza. Jamás necesitó destruir el Seguro Popular. Si lo hubiera preservado, cambiándole de nombre, nadie se hubiera dado cuenta de que él no lo construyó.

Sí, le pido peras al olmo, pero es importante que además de las oportunidades perdidas consideremos qué tan cuesta arriba será revertir los grandes errores de esta 4T. El próximo Presidente no contará con tan generoso mandato. Un Gobierno que no sea de Morena volvería a tenerlos como la oposición agresiva que todo lo obstruye.

Este Gobierno, además, sienta precedentes brutales. ¿Cómo se le devolvería la tarea policial a un mando civil? ¿Cómo sacar al Ejército de un montón de funciones que nunca le debieron competir? ¿Cómo lidiar con un narcotráfico que se entiende bien con Morena?

Más aún, imaginemos que el próximo Presidente es el estadista que soñamos, alguien que crea en el fortalecimiento de las instituciones, en construir el imperio de la ley, en crear un ecosistema que fomente la inversión nacional y extranjera.

¿Cuánto nos tomaría recuperar la confianza perdida sabiendo que otro populista, que todo lo revierta, puede estar a la vuelta de la esquina, otro que cancele contratos y se vuelva a pasar la ley por el arco del triunfo?

El próximo Presidente tendrá que lidiar con sindicatos de maestros nuevamente empoderados, con las expectativas de quienes creyeron el cuento de hadas de Pemex y CFE, con un país más endeudado, aún menos educado, más pobre y con decenas de millones de mexicanos habituados a recibir una renta mensual. Tendrá que lidiar además con un país dolorosamente dividido. La polarización y la narrativa contra empresarios y medios prevalecerán.

En los próximos años veremos una pelea a muerte para ocupar la silla presidencial que AMLO dejará (espero) en 2024. Este Presidente, a quien tanto le gustan los sorteos, finalmente hará entrega del premio en el último de su sexenio.

Su sucesor, sin duda, se ganará la rifa del tigre.

 
@jorgesuarezv
 
 


Jorge Suárez-Vélez es autor de Ahora o Nunca, la gran oportunidad de México para crecer y de La próxima gran caída de la economía mundial, publicados por Random House (Debate). Desde 1998 contribuye para CNN en español, y para otros medios en México y América Latina. Es economista del ITAM. Reside en Nueva York desde 1992, donde ha trabajado para distintas instituciones financieras. Actualmente es Managing Director en Allen and Company Investment Advisors.

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