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Miguel Reyes González
en EL NORTE

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Para nada es novedad que dos de los problemas más graves que enfrentará el próximo Gobernador de Nuevo León son las finanzas y la seguridad públicas. Aunque no son los únicos temas en la lista de prioridades que deberá atender en el corto plazo, bien pueden considerarse los más apremiantes.

Sin un buen manejo financiero, el funcionamiento de la Administración estatal y la viabilidad de los proyectos ofrecidos en campaña por Samuel García estarían en aprietos. Contar con una buena seguridad pública no amerita mayor explicación, creo.

Las finanzas públicas de Nuevo León no son las óptimas, pero hay consenso entre diversos sectores de la sociedad en que han sido bien manejadas por el encargado de esa cartera, Carlos Garza. Este funcionario se perfila para continuar en el Gobierno entrante.

Más lejos de estar en los niveles óptimos se encuentra la seguridad pública. Hace un par de días, EL NORTE publicó que dos delitos de alto impacto, relacionados con el narcotráfico, se han incrementado en este año.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia, los homicidios dolosos han aumentado casi 3 por ciento, con respecto al año pasado. Los robos de auto con violencia, peor, subieron un 30 por ciento.

Este periódico también dio a conocer que en el área metropolitana operan al menos 12 células de narcodistribuidores, algunas ligadas a distintos cárteles y otras "independientes". Estos grupúsculos surgieron en el último año y a ellos se les atribuye la escalada de violencia que se ha desatado.

Otros datos sobre la situación de inseguridad que priva en la entidad los muestra el reporte más reciente, el de junio, sobre la incidencia delictiva en el Estado, que realiza el Observatorio de Seguridad y Justicia del Consejo Nuevo León. Siete de los 21 delitos que monitorea tuvieron un incremento entre junio de 2020 y mayo de 2021, con respecto a junio de 2019 y mayo de 2020.

Las fechorías que avanzaron fueron: violencia familiar, trata de personas, narcomenudeo, lesiones dolosas, delitos sexuales, robo de vehículos y robo de vehículos con violencia. Nuevo León está en el primer lugar nacional en trata de personas y en el tercer sitio en violencia familiar.

Este es el panorama que enfrentará el siguiente Gobernador en cuanto a seguridad pública y quizá se agrave de aquí al 4 de octubre. No habría ninguna sorpresa en ello.

El manejo que la Administración de Jaime Rodríguez ha tenido en este rubro ha dejado mucho que desear, sobre todo en el último tercio de su mandato. De irresponsable y hasta frívolo podría calificarse.

El ineficaz combate a la delincuencia, reflejado en el incremento en los crímenes de alto impacto; la condición que guarda Fuerza Civil, que sigue sin regresar a lo que un día fue, y la burla del fallido dron, son apenas una muestra de cómo se ha llevado a cabo la seguridad en el Estado.

Y si el responsable en última instancia ha sido el Gobernador, al encomendado directo también habría que cargarle la situación. Si no, entonces, ¿para qué hay un Secretario de Seguridad?

Por ello me sorprendió que García contemple al actual encargado de la seguridad pública estatal, Aldo Fasci, para continuar en ese puesto. Y más me sorprendió el argumento que dieron fuentes consultadas por este medio: para evitar sobresaltos en un área tan sensible.

No está en duda que Fasci conozca de esta materia y quizá sea el que mejor enterado esté de la inseguridad en el Estado. Pero ello no ha evitado los sobresaltos, que los ha habido a lo largo de su gestión.

Es un acierto que el Mandatario eche mano de quienes han funcionado bien en el Gobierno anterior. En el caso del Secretario de Seguridad, sin embargo, éste podría ser el primer gran error en el sexenio de Samuel García.

De ahí que el jefe Fasci, si es confirmado en su puesto, como ningún otro de los que conformarán el nuevo Gabinete tendrá que dar resultados pronto.

 
miguel.reyes@udem.edu
 
 
 


Sociólogo por la Universidad de Monterrey y Maestro en Sociología Política por The New School for Social Research. Profesor Asociado del Departamento de Humanidades y de la carrera de Sociología de la Universidad de Monterrey. Colabora en EL NORTE desde 1998.

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